martes, septiembre 23, 2008

Luteranos versus Católicos

Una de las cosas que más llama la atención cuando uno aterriza por estos lares es su condición de país luterano. La verdad que yo estaba acostumbrado a las iglesias fastuosas que en nuestro país católico proliferan por doquier. Esas iglesias, catedrales construídas en su mayor parte hace siglos y con lujos extremos, adornadas con metales y piedras preciosas por doquier.

En cambio aquí las iglesias son austeras, no tienen imágenes adornadas con caros mantones ni realizadas por artistas de renombre, de hecho no tienen ni siquiera simples imágenes. Lo habitual es que tan sólo dispongan de una cruz de madera donde ni siquiera está representado Jesús.

Hace unos días leí que en mi pueblo natal, Don Benito, van a adornar más (cosa que creía imposible) a la figura de la Virgen de las Cruces para más señas patrona de la ciudad. La figura de la virgen posee un mantón bordado en oro a parte de otras muchas joyas y adornos que distan mucho de la idea cristiana transmitida por Jesucristo. Si bien es de entender que en otros tiempos se pudiera hacer también es de entender que está fuera de todo lugar que hoy en día se siga haciendo. Y es que no se les ha ocurrido otra cosa que hacerle una nueva corona a la virgen que costará alrededor de 20.000 euros en la cual se incrustarán las joyas donadas por los fieles.

No es de extrañar que cuando aquí se me pregunta sobre la religiosidad de la gente de mi tierra yo no sepa por donde meter la cabeza y tan sólo pueda avergonzarme por una gente que tan sólo se consideran cristianos pero que en realidad no practican los mandamientos que en teoría deben seguir.

Creo que es entendible por cualquier persona que mantenga una cierta coherencia que esa forma de entender el cristianismo no es ni por asomo una milésima parte de lo que en los Nuevos Testamentos se indica.

Más grave aún considero que los poderes públicos no sólo apoyen este tipo de incongruencias, cuando deberían de ser asépticos religiosamente hablando, sino que además las soporten económicamente en muchos casos.

Si bien cuando vivía en Don Benito sentía las mismas percepciones, sin lugar a dudas el privilegio de poder verlo en la distancia me hace percibir con mayor claridad la insensated que en muchos casos se demuestra.
Religiosamente hablando, con este tipo de actuaciones tan sólo reflejamos el tercermundismo religioso en el que nos sumimos comparados a otras culturas que aún así distan mucho de un laicismo real.

Post publicado en:
http://blogs.hoy.es/entre-vikingos/